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Yalitza Aparicio, de hacer piñatas a actriz en Hollywood


Es la estrella del momento por película “Roma”. No se imaginó llegar al cine, le gusta la lectura.

Yalitza Aparicio, de hacer piñatas a actriz en Hollywood


Tomado de El Universal
Ismael García
26 de noviembre de 2018

Yalitza Aparicio Martínez nunca se imaginó ser actriz. Mucho menos, codearse con celebridades de Hollywood y ser la estrella internacional del momento, por su participación en “Roma”, filme del cineasta Alfonso Cuarón.



La profesora de preescolar siempre fue tímida, reservada, de excelentes calificaciones en el nivel básico, medio superior y superior. Se graduó con honores como docente de la Escuela Normal de Putla Villa de Guerrero.

Además de ser profesora de preescolar en su natal Tlaxiaco, compartía su tiempo y labores con su hermana Edith, en la elaboración de piñatas, el oficio que les generaba un dinero extra a la familia compuesta por seis miembros, los padres y cuatro hijos en total, uno más ya fallecido.

Eso cuenta Edith, su hermana, enfundada en un huipil de la etnia triqui, raíces de su madre, originaria de San Miguel Copala, pero también con sangre mixteca por parte de su padre, oriundo de Santa Catarina Yosonotú.

—¿Alguna vez dijo ella, [Yalitza] ‘quiero ser actriz’?—.

—¡Nunca! Nunca, de hecho, nos da mucha risa porque quien ha sido explayada en ese sentido he sido yo, y ella a lo que se inclinaba era más a otras cosas: la lectura, la poesía, la pintura... Nunca dijo que quería ser actriz—.

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El origen

Yalitza fue siempre una niña tímida, “algo miedosa, muy precavida, seria, la más sobreprotectora”, platica Edith en su domicilio actual, una pequeña casa ubicada en una cima rocosa de la agencia Campo de Aviación.

La hoy famosa actriz tuvo problemas de lenguaje y hasta los siete años comenzó a hablar fluidamente, pero eso no impidió que cursara la primaria, la secundaria y el bachillerato en Tlaxiaco.

Posteriormente, Yalitza se trasladó al municipio de Putla Villa de Guerrero, también en la región Mixteca, para cursar la licenciatura de Profesora de Preescolar en la Escuela Normal.

Debido a problemas en el seno del magisterio de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), no pudo lograr la ubicación en una escuela para trabajar, por lo que retornó a su municipio natal.

Ahí fue contratada de manera temporal como profesora de un preescolar denominado México, donde daba clases.

Hace unos tres años, colaboradores del cineasta Alfonso Cuarón llegaron a Tlaxiaco para realizar un casting; quien era entonces director de la Casa de la Cultural, Miguel Ángel Martínez Oceguera, fue el que llamó a Edith.

“Morenita, ven a un casting, porque quieren actrices para una película, no importa que no sepan del tema”, le dijo el hombre, en ese entonces. Rogó, ofreció incluso pagar el taxi debido a la distancia.

Así acudió ella, embarazada entonces, pero también llamó a la tímida Yalitza, aunque se resistía a asistir a la prueba de actuación. Finalmente, pasó su hermana menor y dos meses después la llamaron para llevarla a la Ciudad de México.

“[Yalitza] tenía cierto temor, no fuera a tratarse de un asunto de trata de mujeres, porque hay muchas desaparecidas, pero no, la gran noticia no fue que había pasado a la siguiente fase, sino que era la seleccionada en definitiva”, relata Edith.

Así comenzó la fama de Yalitza, al lado de su compañera actriz Nancy García, su traductora en mixteco; ambas fueron dirigidas por Alfonso Cuarón.

Hoy, “Roma” está nominada como mejor película extranjera de los Spirit Awards, uno de los máximos galardones de la cinematografía independiente. Sería también nominada a los codiciados Oscar, según adelantan. Por lo pronto, ella ya tiene entre sus reconocimientos, el Hollywood Film Awards por su destacada actuación.

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Vivir en precariedad

Varias piñatas a medio terminar cuelgan del techo de lámina del pequeño espacio de no más de metro y medio por tres metros de lo que parece ser un patio o recibidor; en el piso de cemento rústico, desperdicios de papel, una banca improvisada, algunos muebles y artículos varios.

A un lado, dos cuartos de tabicones, con paredes sencillas sin repellar, que albergan una recámara y una cocina-comedor; en el exterior, cercas de madera y carrizo; es la sencilla morada de Yalitza Aparicio Martínez y su familia, compuesta de padres, una hermana y dos hermanos, además de su sobrino consentido.

En el exterior, pobreza, calles pedregosas y empinadas; casas dispersas en la llamada agencia de Policía Campo de Aviación, zona también de riesgos, ante el escaso transporte, nula vigilancia policiaca y por su distancia del centro de la ciudad, unos cinco kilómetros.

La fama comienza a acosar a la familia Aparicio Martínez. Medios de comunicación, incluso internacionales, empiezan a llegar a la localidad, antigua zona de aterrizaje clandestina de aeronaves y donde recientemente se concluyó la construcción de un hospital de segundo nivel; autoridades estatales preparan el camino de acceso para pavimentarlo en fecha próxima.

Pero la casa de la familia aún está distante al menos medio kilómetro de la vía principal. Raúl Ismael está a punto de salir de casa, pero con hospitalidad recibe a EL UNIVERSAL. Recién llegaron todos de la ciudad de Oaxaca, donde acompañaron a Yali —como la llaman— a la presentación de “Roma” en el teatro Macedonio Alcalá, en el marco del ciclo de películas que presenta Oaxaca Cine.

“Es una larga historia, de tiempo, ella lleva años luchando, hasta que se le dio la oportunidad... pero ahora no sabemos qué tratos hizo con Netflix, que nosotros no sabemos ni qué es eso; no crea que somos especiales”, dice el hombre, aún joven, con raíces en el estado de Guerrero.

“Disculpen, somos gente humilde, disculpen el tiradero, llegamos tarde”, reitera el hombre, para insistir que son y seguirán siendo una familia sencilla, dedicada al trabajo, principalmente el de las dos jóvenes, Edith y Yalitza, con la elaboración de piñatas.

Edith platica que la fama comienza a acosarlos, e incluso a ella la confunden con Yalitza; a la actriz la ligan con su pequeño sobrino, pues siempre carga con él porque es el consentido de la familia.

“La casa es de todos los que vienen, sólo ese es el pequeño problema, bueno no problema, sino las restricciones que le ponen a Yali, pero ya estamos tratando de solucionar”, expone.

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Violento lugar

Al final, la familia accede a la entrevista, principalmente Edith, acompañada de su pequeño hijo que juguetea en el reducido espacio de lo que es un recibidor.

Todos nacieron en Tlaxiaco y prácticamente toda su vida en la colonia Flores Magón, hasta que decidieron hace unos tres años comprar su propio predio y comenzar a asentar su propia vivienda, en la agencia Campo de Aviación, alejada unos cinco kilómetros del centro de la ciudad.

Raúl Ismael Aparicio es originario de Santa Catarina Yosonotú y Margarita Martínez Merino, de San Miguel Copala (donde les mataron un pariente hace unos días); de la mezcla de las etnias mixteca y triqui son los cinco hijos del matrimonio, Edith la mayor, de 25 años; Yalitza, de 24; Alex Uriel, un joven fallecido; Jesse Akwid, de 15, y Pedro, de 12; de ellos uno va en tercero de secundaria y el otro en primero.

Por ahora, ahí continúan viviendo, hasta que comiencen a fluir los recursos para mejorar la vivienda o adquirir otra. O hasta que la violencia los obligue a emigrar.

Porque nadie sabe bien a bien cuándo la inseguridad sentó su reino en la heroica Ciudad Tlaxiaco, distante unos 175 kilómetros de la capital; es el centro comercial de diversas comunidades cercanas, pero también epicentro de diversos hechos violentos.

El otrora llamado “París chiquito”, vive un infierno. Un municipio rojo, de donde salió la joven actriz de “Roma”, que vive sus primeros días de gloria al lado del cineasta Alfonso Cuarón y recorre ahora el país, Estados Unidos y Europa.

Con reminiscencias francesas, por el paso de tropas en el la zona durante El Porfiriato —donde además encabezó batallas el general Porfirio Díaz— y por la afinidad de las familias adineradas a la moda parisina, Tlaxiaco se convirtió en los años recientes en un lugar de violencia, conflictos con el transporte público, linchamientos e intentos de linchamiento, hasta de una autoridad, y lo más reciente, el asesinato de una persona en plena festividad, a los ojos de cientos.

Pero también es un municipio con alta marginación y pobreza, a pesar de ser un centro comercial importante de la región.

De acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (Coneval) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta 2015 Tlaxiaco tenía 39 mil 945 habitantes, con 10 mil 414 viviendas particulares; su grado de rezago social es medio.

Un 18% de su población presenta rezago educativo, 23.6% carece de servicios de salud, 21% no tiene agua entubada en su vivienda y 1.60% no cuenta con servicio de electricidad en el hogar.

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